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Hace 100 años Yucatán fue el escenario del primer congreso feminista organizado por mujeres cuestionadoras de su propia situación y en busca de la igualdad. En aquel entonces, el congreso feminista dejó fuera a las mujeres indígenas pues uno de los requisitos para participar era saber leer y escribir, y tener un modo digno de vida, por lo que las mujeres que cubrían el requisito era en su mayoría maestras. Hoy las mujeres indígenas de Yucatán se organizan. La peninsula, es la sede de la Red Péepeno’ob, que agrupa a 13 activistas de ese estado y Campeche ubicadas en diferentes comunidades.

Yucatan

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Rebeca Uuh Sonda es una de ellas. Joven mujer indígena descubrió que trabajaría en favor de las mujeres. Nacida en Mérida la Blanca, capital del estado, visitaba con frecuencia las comunidades de sus padres, maya hablantes ambos.

En el camino se encontró con otras mujeres de Yucatán y Campeche y se integró a la Red Péepeno’ob. A través del activismo encontró “una manera en la que yo puedo hacer que las mujeres que no han tenido las mismas oportunidades que yo encuentren la forma de hacer valer sus derechos, este es mi camino, hacer evidentes las desigualdades entre las mujeres y encontrar formas para cambiar estas situaciones que viven las mujeres indígenas”.

La pobreza, la falta de empleo, la dificultad para acceder a la educación y la triple discriminación por ser mujeres, indígenas y pobres son algunas de las problemáticas por las que Rebeca decidió ser parte de la red Péepeno’ob, una red de jóvenes indígenas que trabaja por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres indígenas.

“Creo que mi trabajo contribuye, pone un grano de arena, es una forma de construir, reflexionar, para tomar acciones y cambiar situaciones de exclusión.” Rebeca y la red Péepeno’ob, buscan incidir en las políticas públicas a favor de las mujeres jóvenes indígenas, de la región.

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Poco a poco el trabajo articulado de estas mujeres ha rendido frutos hoy son identificadas por las académicas feministas de la región y por las organizaciones sociales. Hoy como red Péepeno’ob forman parte del Consejo Municipal de la Mujer de Mérida, en este espacio buscan visibilizar a las mujeres indígenas en el Municipio.

Desde que era niña visitaba Halachó, siendo adolescente, en un paseo por la comunidad junto con unos primos, en una vereda vimos a una mujer que golpeaba violentamente a su hija. Intentamos defenderla pero recibimos pedradas de parte de la mujer. Muchos años después regresé a trabajar a la comunidad ya siendo psicóloga, para un proyecto de la CDI y me encontré con esa niña, poco habían cambiado sus condiciones. Su niñez no era diferente a su etapa adulta, seguía siendo maltratada, discriminada. Ahí decidí hacer la diferencia y trabajar en las comunidades para mejorar las situaciones de vida de las mujeres”.

Rebeca inició su proceso de reflexión, primero de asumirse como mujer indígena y después de hacerse consciente de las desigualdades, de las grandes diferencias entre la joven que tenía frente a ella y ella misma. Las grandes oportunidades que Rebeca había tenido por vivir en una ciudad, tener acceso a la educación y poderse convertir en psicóloga. Fue ahí donde decidió que trabajaría y buscaría la manera de ayudar a que las condiciones de exclusión, y de violencia en la que vivían niñas y jóvenes mejorara.

“Para nosotras es un gran logro, pues tenemos un lugar, estamos siendo vistas y eso nos da la posibilidad de incidir y de colocar temas como derechos sexuales desde una perspectiva intercultural. Existimos, estamos siendo vistas como mujeres indígenas en la ciudad de Mérida”.

La red Péepeno’ob y Rebeca Uuh Sonda, son la digna herencia de las feministas yucatecas que organizaron aquel primer Congreso feminista en 1916.

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